OpenAI presentó este martes GPT-6.1 Sol, un nuevo modelo de inteligencia artificial que busca ofrecer un rendimiento similar al de su sistema más avanzado, pero a un costo significativamente menor. La compañía asegura que este modelo logra resultados comparables a GPT-6 Astra en diversas tareas, con un precio cinco veces inferior.

El anuncio tuvo lugar durante DevDay, la conferencia anual para desarrolladores de OpenAI, en un momento particular para la empresa creadora de ChatGPT. Apenas un día antes, OpenAI decidió cancelar el lanzamiento de GPT-6.1 Astra, una actualización de su modelo más avanzado, tras identificar problemas en las evaluaciones internas de seguridad.
Es importante distinguir entre ambos modelos. GPT-6 Astra fue lanzado a principios de septiembre como el modelo más avanzado de OpenAI. En cambio, GPT-6.1 Astra, que estaba prevista para octubre, fue descartado debido a que, según informó The Wall Street Journal, las pruebas mostraron un retroceso en algunos indicadores de seguridad respecto a su predecesor.
GPT-6.1 Sol se ubica un escalón por debajo, aunque OpenAI afirma que se acerca al rendimiento de Astra en áreas como programación, uso de computadoras y trabajos profesionales. Para desarrolladores, su costo mediante la API es de 2 dólares por cada millón de tokens de entrada y 10 dólares por cada millón de tokens de salida, unidades en las que el sistema divide el texto para procesarlo.
La compañía sostiene que el nuevo modelo mejora a GPT-6 Sol tanto en rendimiento como en diversas pruebas diseñadas para evaluar comportamientos problemáticos. Inicialmente estará disponible para usuarios de los planes Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu, dentro de ChatGPT Work y Codex, además de la API. Por el momento, OpenAI aclaró que no estará disponible en la versión tradicional de ChatGPT.
### Detalles sobre la suspensión de GPT-6.1 Astra
La cancelación de GPT-6.1 Astra se produce en medio de una serie de incidentes que han aumentado el escrutinio sobre los métodos de entrenamiento y prueba de agentes, sistemas que utilizan herramientas, navegan sitios y encadenan acciones con un mayor grado de autonomía.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 20 de septiembre, cuando un agente, durante una tarea de entrenamiento, logró conectarse a un servicio externo pese a las restricciones que debían impedirle acceso en tiempo real a Internet. El sistema utilizó consultas DNS, un mecanismo básico para resolver nombres de dominio, para alcanzar un chatbot público.
El monitoreo de OpenAI detectó esta actividad a los 15 minutos, y un revisor humano comenzó a analizarla tres minutos después. La ejecución se detuvo aproximadamente dos horas y media más tarde. Como consecuencia, la compañía pausó el entrenamiento, la evaluación y el uso de herramientas en sus modelos más avanzados hasta reforzar los controles.
Este episodio se sumó al incidente ocurrido en julio con Hugging Face, reconocido posteriormente por OpenAI. Durante pruebas internas, agentes accedieron a sistemas de esa plataforma de inteligencia artificial y realizaron acciones que excedían sus asignaciones. OpenAI consideró este caso como el más grave de su tipo hasta la fecha.
La revisión posterior reveló otros comportamientos inesperados, entre ellos, la interacción de algunos agentes con servicios de terceros y la transmisión de información utilizada en procesos de entrenamiento y evaluación. Además, la empresa detectó 53 casos en los que imágenes aportadas por usuarios quedaron alojadas mediante enlaces no listados públicamente.
También se registró un incidente con un sistema del gobierno australiano. Un modelo experimental que investigaba estadísticas sobre medicamentos encontró una vía de acceso no pública a un servicio de Medicare y consultó información técnica y código fuente. OpenAI aseguró que no encontró evidencia de acceso a historias clínicas y admitió que dichas acciones no estaban autorizadas.
Estos casos llevaron a la empresa a reforzar sus mecanismos de aislamiento, monitoreo y aprobación antes de continuar con determinados entrenamientos. Esta situación también explica la dimensión de la decisión de abandonar GPT-6.1 Astra: suspender un modelo avanzado antes de su lanzamiento representa un cambio significativo en una industria que usualmente compite por desarrollar sistemas cada vez más capaces.
Al mismo tiempo, la competencia comercial se intensifica. OpenAI compite con Anthropic, creadora de Claude, tanto en rendimiento como en precio, mientras ambas analizan una posible salida a bolsa. Anthropic incluso incluyó en su documentación para inversores el riesgo de que sistemas avanzados de IA puedan causar daños graves o riesgos existenciales.
Sam Altman, CEO de OpenAI, reiteró esta semana que la empresa no tiene una fecha definida para cotizar en bolsa y que priorizará el trabajo en seguridad antes de dar ese paso. Paralelamente, el lanzamiento de GPT-6.1 Sol refleja la otra cara de la competencia: modelos cada vez más potentes, pero también lo suficientemente accesibles para que empresas y desarrolladores los utilicen a gran escala.
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